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Cuando yo mejore en.....

Cuando yo mejore en………………….Por Marshall Goldsmith

 

 

“Cuando era más joven y empezaba mi carrera como Ph.D y consultor, yo era muy entusiasta. Retaba a mis clientes a que escogieran de 1 a 3 áreas para mejoramiento personal. Luego a medida que obtuve experiencia, empecé a entender que 3 eran muchas. El problema no era que a mis clientes les faltara motivación o inteligencia, ellos son todos líderes muy brillantes y dedicados; el problema es que estaban muy ocupados, todos ellos tenían metas de crecimiento, ganancias, calidad, clientes, salud, etc, etc. Multiplique cada tipo de meta por tres y rápidamente alcanzas el número de metas que no solo son imposibles de alcanzar si no también imposibles de recordar.

El entendimiento (perspicacia) me guió a cambiar mis aspiraciones. Entonces empecé a enseñarles a mis clientes que se debería trabajar en uno o dos metas de cambios comportamentales. Dónde estoy ahora en términos de establecimiento de metas para cambio comportamental?. Escoja 1!!.

Lo que le enseño a mis clientes ahora es, escoger el área para cambio personal que hará la mayor diferencia y enfocarse en ello. Si escogemos el área correcta para cambio comportamental, el incrementar la efectividad en este comportamiento la mayoría de veces influenciará muchos aspectos de nuestras relaciones con las personas. Por ejemplo, asumamos que necesitas volverte un mejor escucha. Una escucha más efectiva lidera a un mas alto puntaje en toda clase de comportamientos relacionados como construcción de equipos de trabajo, incremento en la satisfacción del cliente, tratar a las personas con respeto o incluso convertirse en un mejor amigo o miembro de familia. El otro reto que propongo a mis clientes es: si usted va a escoger solo un comportamiento a cambiar, escoja el que más importe! . Asegúrese que los beneficios de este cambio valen todo su esfuerzo!.

Mi amigo el Dr. Nathaniel Branden, un renombrado psicólogo y autor de aproximadamente 20 libros me ha enseñado un maravilloso ejercicio que nos ayuda a contestarnos la pregunta: “Vale la pena?”

El ejercicio es muy simple. Entre 5 y 8 personas están sentadas alrededor de una mesa; a cada persona se le pide seleccionar un comportamiento que quiera cambiar. Una persona empieza el ejercicio diciendo: Cuando sea mejor en…. y completa la oración mencionando un beneficio que acompañará este cambio en comportamiento. Por ejemplo, una persona puede decir “cuando sea mejor.. al ser más abierto a diferentes opiniones, yo escucharé mas las grandes ideas de las otras personas” Después que la primera persona completa su oración, la segunda persona habla acerca del comportamiento que él/ella quiere cambiar como: “cuando mejore al ser mas paciente, mis trabajadores se sentirán más respetados”.

Después que todos han tenido la oportunidad de discutir su comportamiento específico y el primer beneficio, el ciclo comienza de nuevo. Ahora cada persona menciona un segundo beneficio que puede resultar de cambiar el mismo comportamiento; luego el tercer beneficio y así hasta que el facilitador diga “alto” (usualmente después de 6-8 rondas). Finalmente los participantes discuten lo que aprendieron y sus reacciones al ejercicio.

Cuando el Dr. Branden me explicó este ejercicio fui muy amable pero escéptico. No podía ver el valor de simplemente repetir los beneficios potenciales del cambio una y otra vez. Mi escepticismo rápidamente se esfumó cuando vi el proceso.

Nathaniel y yo fuimos facilitadores en una conferencia que incluía conocidos líderes de corporaciones, gobierno, militares y organizaciones sin ánimo de lucro. El oficial sentado junto a mi era un líder militar muy importante. El era directamente responsable de muchas tropas. Era también altamente crítico y parecía estar muy orgulloso de ello!. Por ejemplo cuando los participantes discutieron el tópico del carácter, el gruñó, “respeto a las personas con carácter y organizaciones, como yo, con valores. No creo en esta basura situacional de la que hablan”

Cuando empezamos el ejercicio de Nathaniel, el displicentemente dijo, “cuando me vuelva menos crítico”… (Siendo este su comportamiento a cambiar). Yo estaba entretenido y pensé para mí mismo: “esto va a ser interesante”. Leal a mis expectativas, en la primera ronda hizo un comentario sarcástico. La segunda ronda fue incluso más cínico. Luego algo cambió; cuando el describió el beneficio potencial en la tercera ronda, dejó de ser sarcástico y se puso serio. Varias rondas después tenía lágrimas en los ojos. Entonces muy triste suspiró, “cuando sea menos crítico, de pronto mis hijos hablen conmigo otra vez.”

Desde ese día he realizado este ejercicio con muchas personas. Muchas personas siguen el mismo camino que el líder militar. Ellos empiezan con los beneficios que son “correctos corporativamente” como: “este cambio ayudará a mi compañía a hacer más dinero” y finalizan con beneficios que son mas “humanos” como: “este cambio me hará una mejor persona”. Nunca olvidaré un ejecutivo que escogió, “cuando sea mejor en delegar…” su primer beneficio fue “mis colaboradores tomarán más responsabilidad” y su beneficio final fue “probablemente viviré para celebrar mi cumpleaños 60.

A medida que el ejercicio progresó algunos empezaron a caer en cuenta. Algunos, como en los dos ejemplos expuestos anteriormente, empezaron a ver el profundo significado y se convencieron que “valía la pena”. Mi consejo para estas personas es simple: empiecen con el cambio ya!. Para otros es diferente, ellos empiezan a sentir que solo están “inventando” beneficios para completar el ejercicio. No parece real, mi consejo para ellos es igualmente muy simple: no desperdicien su tiempo! Si usted siente que tiene que inventarse razones por las que debería cambiar, usted no tiene el corazón en el proceso y no pondrá el esfuerzo requerido para que el cambio dure.

Usted no debe ser uno de mis clientes para hacer el ejercicio. Ni siquiera debe estar en un grupo, usted puede hacerlo solo. Escoja un comportamiento que quiera cambiar, complete la oración, “cuando sea mejor en…..” una y otra vez. Escuche cuidadosamente a medida que enuncia los beneficios potenciales. Usted estará asombrado en que tan rápido usted puede determinar si el cambio vale la pena para usted!.

Como un coach ejecutivo, me he dado por vencido en hacer que la gente cambie. He entendido que el recurso más profundo de inspiración para usted debe venir de adentro. Arriésguese. Busque dentro de usted! Usted puede encontrar a alguien que está esperando para darle el mejor consejo que haya escuchado”